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Veinte Leguas de la Alpujarra

Además de crear y gestionar eventos y marcas, somos unos apasionados caminantes y viajeros, siempre en busca de belleza en el paisaje y paisanaje que nos rodea. 

En nuestro caminar por la geografía andaluza, la más cercana, la nuestra, nos hemos encontrado en estos años con algunos lugares con carácter, con potencia, con una geografía espectacular y con un poso histórico cultural que poner en valor, que vincular a través del deporte, que es nuestro verdadero propósito. 

Sobre todos ellos, quizá y muy personalmente, destaca la Alpujarra granadina. Aquí nació mi pasión por las altas montañas, que luego he trasladado al Pirineo primero, y a otros muchos rincones. Aquí se me ocurrió la idea de crear Eurafrica Trail, en el verano de 2014, en una travesía con mi cuñado Fran entre Trevélez y el Mulhacén por Siete Lagunas. Aquí he compartido grandes momentos que conjugaban montaña y familia. 

La Alpujarra es un lugar misterioso, agreste, indómito, en la cara sur de Sierra Nevada, entre una de las ciudades más bellas del mundo, y el mar. Es una esquina del mapa que no pilla a camino de nada, por lo que se ha visto beneficiada de una conservación bella de sus costumbres y su cultura, a la vez que ha tenido y tiene que hacer frente a los retos propios de todo lugar apartado de las grandes rutas. 

Una de las fases que más me gustan de mi trabajo es la de la creación de la marca/evento. El proceso de investigación y creatividad para traducir un territorio y su reto en unos trazos, un lenguaje o unos atributos de marca siempre es mágico. En el caso de Veinte Leguas, este proceso lo hicimos acompañados de Apolo, la mejor agencia de diseño y branding de Andalucía, que es, como yo, algecireña, y a la que nos une una gran amistad y también, miles de horas de curro juntos en nuestros proyectos. 

Como decía, la Alpujarra es a nivel de marca, un tesoro. Tiene una historia cargada de momentos, anécdotas y mitos, que nos han ayudado a construir la identidad (desde la Rebelión de las Alpujarras, hasta su repoblación con ciudadanos del norte, pasando por los viajes que siempre hicieron los escritores y artistas por estas tierras, como Pedro Antonio, Brenan o Lorca). Del libro de la Alpujarra que escribió el accitano Pedro Antonio de Alarcón en 1874 tomamos la idea de que se llamara Veinte Leguas, por ejemplo. De los mitos del Dios Cronos (deidad del tiempo griega) y de los Monfíes que habitaron estas tierras (los bandoleros árabes del siglo XVI) tomamos las referencias para crear nuestro escudo. Las dos caras enfrentadas responden a cubrir los 100kms ó XX Leguas. Me gusta pensar que todos estos mitos, toda la épica y también, el ideal de resistencia y la dureza de esta tierra y las gentes que viven en ella, impregnan al evento de un carácter muy especial.

El viaje / la ruta. El diseño de la ruta original es otro de los grandes momentos o procesos cuando arranca un evento. Las miles de posibilidades que se dan a la hora de cerrar un círculo (siempre hay que intentar tener tracks circulares) son, en el caso de la Alpujarra un espectáculo. Para sacar el recorrido definitivo buscamos unir el máximo posible de senderos ofertados al público de la comarca, con la limitación del Parque Nacional, y la ilusión de que atravesara el mayor número de pueblos posible. 

El resultado es para mi gusto, una grandísima Ultra de montaña, un reto mayúsculo para todos los corredores que nos acompañan en la línea de salida de Pampaneira, atravesando veinte pueblos en veinte leguas, con 106kms y casi 6.000 metros de desnivel positivo, y recorriendo a su paso paisajes con un encanto, historia y belleza enormes, como el barranco del Río Trevélez, la Senda Medieval de la Alpujarra, la Carihuela del Helechal, las minas entre Nieles y Cástaras, las cárcavas del entorno de Yegen, el puente romano de Mecina Bombarón, la Loma de Juviles, el Barranco del Tajo Cortés o el imponente Barranco del Poqueira, salida y meta de todas nuestras modalidades. 

Quiero agradecer a todos los vecinos de los pueblos que recorremos en nuestro gran viaje alpujarreño: Capilerilla, Pitres, Mecina, Mecinilla, Fondales, Ferrerirola, Busquistar, Cástaras, Nieles, Lobras, Cádiar, Yátor, Yegen, Mecina Bombarón, Bérchules, Alcútar, Juviles, Trevelez, Pórtugos, Bubión, Capileira y Pampaneira, no quería dejarme a ninguno por el camino. Gracias a todos los compañeros del equipo y voluntarios (más de 80 personas) que hacen posible este sueño, y por supuesto a vosotros, todos/as nuestros/as deportistas que, venidos de todos los rincones de Andalucía y España, hacéis más grande si cabe a esta carrera tan bonita.

Escrito por Aitor Calle

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